Así toda la noche hasta el amanecer.
Estoy molido pero la cama, el "tic,tic" y el "vruuum,vrummm" no son una tentación. Un par de horas en la habitación hasta el desayuno. Intentaré leer o escribir alguna nota.
Desayuno en el comedor de la casa. Mesa impecable con mantel, tetera cubierta con funda térmica diseño típico del lugar. Muy British. Me acompañan el tigre disecado y su compañero el guepardo. Desde su urna, el primero me mira de reojo. Dentro de este contexto, no consigue impresionarme. Y menos cuando al fondo, justo al lado su urna , a través de la puerta que da a la cocina, atisbo lo que creía que eran electrodométicos; puro neorealismo italiano de primera época: caños vistos oxidados, la cena de ayer inerte, apilada y sucia rebosando la pila desconchada. Un par de tostadas sobre una plancha negruzca y oxidada. Viejos azulejos. Pintura ajada.

